Voy a adelgazar con salud
jueves, 28 de mayo de 2015
Planificando la dieta: Calorías
Tal vez lo más importante que se le pasa a uno por la cabeza cuando empieza a pensar en adelgazar es el tema del balance energético. Tengo que hacer de alguna manera que lo que como y lo que gasto tenga un balance negativo, deficitario. Y tengo que intentar de alguna manera no pasar hambre. O al menos minimizar esa sensación para que no me den ataques de comer y tire por la borda el trabajo de varios días. Porque además cedido al primer impulso se que me será más fácil caer en los que vendrán detrás. Pero a esto creo que le dedicaré un post, que es largo.
Todos hemos oído hablar de calorías. Que si esto tiene pocas, que si aquello tiene muchas. Hemos visto tablas y de hecho todos los alimentos procesados y casi todos los envasados llevan información nutricional entre la que destaca el tema de la energía que aportan, desglosada luego en grandes grupos y subgrupos.
Pero... ¿Qué demonios es una caloría? Pues tirando de definición técnica resulta que es la cantidad de energía necesaria para calentar un gramo de agua de 15ºC a 16ºC a nivel del mar. Así que las calorías, señores y señoras, son medidas de energía, literalmente. Pero para calentar tan poquita agua y un sólo grado no parece que vaya a hacer falta mucha energía. A ver, si una naranja tiene 70 calorías... ¿Quiere decir entonces que toda la energía que puede sacar mi metabolismo de una naranja sólo serviría para calentar 70 gramos un triste grado? Pues no, no es eso. La relación de energía contenida en una naranja es mucho mayor. Si no, tendríamos que comer sacos de naranjas para poder vivir, que mantener funcionando un cuerpo humano requiere mucha energía, más de la que nos imaginamos. La naranja es poco calórica, está claro, pero no tan poco. La energía contenida en los alimentos en realidad se mide en Kilo Calorías. Osea, las 70 de la naranja son KILO calorías. Vamos, en realidad son 70.000 calorías de las que con una calentamos un gradito un gramo de agua. Con la energía que metabolizamos de la naranja en realidad podríamos calentar un grado 70 Kilos (o litros, que en el caso del agua viene siendo lo mismo) de agua. Por simplificar se suele hablar de Calorías, con C grande.
Venga, vale. Ya sabemos lo que es una caloría. O mejor, una Caloría. Incluso sabemos cuantas tiene una naranja. ¡Quietos paraos! No, una naranja no tiene 70 Calorías. Puede tenerlas, o no, dependiendo de la variedad de naranja, del peso, de su estado de maduración... Pero sigo, que eso es otra cosa. Ahora que se lo que es eso de las Calorías... ¿Cuantas necesito yo para vivir? Porque digo yo que si miden la energía de los alimentos de alguna manera, también se las habrán ingeniado para saber cuantas le hacen falta a la gente para vivir y eso. Y sí, se las han ingeniado. Y como con tantas otras cosas, cada uno es un mundo y necesita unas cantidades diferentes. Para empezar es determinante el género. No es lo mismo se mujer que homre. Los hombres necesitamos algo más en general. La edad, el estado físico, el peso, la actividad general, mental, salud... Influye hasta el estado de humor. Calcular con precisión absoluta cuanta energía requiere un cuerpo para funcionar es básicamente imposible. Pero que no cunda el pánico, que sí hay formas aproximadas de calcularlo. Insisto, aproximadas. Según una de esas fórmulas, una de las simples, mi cuerpo gasta diariamente unas 3.000 Calorías. Insisto, más o menos. Vamos, que podría calentar 3.000 litros de agua de 15 a 16 grados cada día con la energía que usa mi organismo. Ahora ya sí parece impresionar un poco ¿Eh? Entonces... ¿Eso de tomar agua fría para gastar más energía y adelgazar más rápido no funciona? Pues hombre, funcionar funciona, pero a un ritmo tan pequeño que, a su lado, el ritmo al que se mueven los glaciares parecería el de unas locas estresadas dopadas con anfetaminas corriendo descalzas sobre brasas ardiendo. La matemática es simple.
Ahora ya se lo que, muy más o menos, gasta mi cuerpo cada día. Si ingiero más de eso, engordaré. Si ingiero menos, adelgazaré dado que mi cuerpo tendrá que recurrir a reservas para mantener el ritmo. Pero entonces... ¿Cómo se cuánto me aportan los alimentos? No queda otra que mirar las etiquetas, si las hubiere, o recurrir a las tablas que hay por internet. La cosa se complica mucho cuando combino alimentos y además añado aliños, pero con paciencia, mucha paciencia, se puede hacer más o menos. Yo voy a cocinar pesándolo todo para tener las cantidades bajo control y así los aportes generales más o menos. Con paciencia y una hoja de cálculo he diseñado un menú semanal en el que he intentado meter de todo. Bueno, de todo lo que se debe comer, porque no todo lo que está a nuestro alcance se debe comer. Sobre todo si tiene anuncios en prensa o TV, pero eso es de nuevo otra historia de la que ya hablaré.
Siguiendo recomendaciones que he visto en varios sitios he intentado diseñar un menú semanal que incluya todo tipo de alimentos excluyendo lo que no se debe comer: azúcares añadidos, cosas procesadas, etc. Hablo de cereales (de los de verdad, no de los de cajas bonitas en supermercado... Nota mental para otra entrada), legumbres, frutas, verduras, hortalizas, pescados blanco y azul, carnes blancas... A ese de todo, dando más peso a unas cosas que a otras, es al que me refiero. En el tema calórico, que es lo de hoy, he intentado no irme más allá de 1.000 Calorías menos de las que gasta mi cuerpo. Así he pensado en unas 1.700 diarias contando con que con aliños para ensaladas y alguna cosilla más llegaré a las 2.000. Esto me servirá las primeras semanas, hasta que haya perdido peso suficiente como para que mi necesidad diaria sea menor y tenga que rebajar un poco.
El menú llegará en pocas entradas. De momento dejo ahí el balance energético negativo que voy a intentar. Es elevado pero no exagerado.
miércoles, 27 de mayo de 2015
Hola Mundo. Mi nombre es Jesús, y estoy GORDO.
No tenía muy claro como empezar el blog. Bueno, no tenía claro que iba a escribir un blog, así en general, y como voy a intentar usarlo como autoayuda creo que lo mejor es empezar como en una de esas terapias de grupo. No espero una respuesta de ¡¡Te queremos, Jesús!!, claro. Era solo una forma como otra cualquiera de empezar.
Como digo al principio, pues eso, que estoy gordo. Nivel obesidad, nada de tonterías de la moda forzada esa de los fofisanos. Mi predisposición genética no es la de ser delgado. Trabajo sentado, no hago ningún ejercicio físico y además me gusta comer. Me encanta comer. Es algo que es a la vez maldición y bendición... Prácticamente todo me sabe rico. Maldición porque tiendo a comer de más, sobre todo si estoy bajo de ánimo o estresado. Bendición porque una ensalada o un plato de brócoli también me saben ricos. En serio.
He hecho regímenes para adelgazar antes. De hecho hace 3 años me quité 30 kilos. Hacía una dieta que consideraba buena. Y para adelgazar lo fue. Bueno, la dieta y de 60 a 90 minutos casi todos los días de andar a buen ritmo. En aquel entonces vivía solo y me resultaba mucho más fácil. Todo lo que había en mi nevera estaba bajo control y entrar y salir de casa daba menos pereza. Además me ayudó una enfermedad que estuvo cerca de matarme, pero eso es otra historia. El caso es que por azares del destino ya no vivo solo. No controlo todo lo que hay en la nevera. Salir de casa da más pereza, sobre todo porque estoy de vuelta en la Gran Ciudad, y para terminar la ronda de ayuditas resulta que en la oficina no hay sitio para comer y he de comer de restaurante a diario.
Así las cosas hace tiempo que tiré la toalla. Pero vuelve el buen tiempo, con lo que puedo ir al parque a comer con mis tarteras, y mis actividades extralaborables me comen ahora menos tiempo, con lo que me será más fácil moverme. El empezar a ver la posibilidad de moverme y de controlar mi comida son lo que me ha hecho plantearme de nuevo el intentar volver a un peso saludable. Bueno, y que en realidad llevo pensándolo tiempo y era ya más cuestión de decidirse que otra cosa.
Pero esta vez quiero de hacer unas cuantas cosas diferentes. Para empezar, mi propósito de perder peso tiene más que ver con la salud que otra cosa. Tengo 40 años y las analíticas empiezan a mostrar zonas de riesgo. Además fumo. Eso también tengo que trabajarlo, pero vayamos poco a poco, que el que mucho abarca, poco aprieta. Como quiero hacerlo por salud por encima de cualquier otra cosa, llevo meses, bastantes, leyendo mucho y en muchos sitios sobre nutrición, regímenes, dietas, etc etc etc. He pasado por todo tipo de blogs, sobre todo de profesionales de la nutrición o de gente muy relacionada con ell@s. Y hablo de dietistas nutricionistas, no de endocrinos.
Una de las primeras cosas que he visto respecto a mi regimen anterior es que excluí varios grupos de alimentos y no debería haberlo hecho. Controlarlos, sí. Excluirlos, no. El régimen funcionó, obviamente, y creo que no fue peligroso para mi salud, pero pudo ser mejor.
Y no era más que un apunte. Quiero perder peso. Quiero hacerlo con salud. Y un impulso me ha traido aquí. Intentaré llevar un control ya no tanto del peso como de los volúmenes. Hablaré de dietas, de recetas, de nutrición... Y de muchas cosas que se me ocurrirán. No se si será a menudo o no. Que conste que no soy médico. No soy dietista y lo que se, lo se de leer por ahí, no de estudiar. Voy a contar lo que hago y lo que creo que son muchas cosas, pero en ningún caso será una opinión profesional ni una recomendación para nadie.
Hola Mundo
No tenía muy claro como empezar el blog. Bueno, no tenía claro que iba a escribir un blog, así en general, y como voy a intentar usarlo como autoayuda creo que lo mejor es empezar como en una de esas terapias de grupo. No espero una respuesta de ¡¡Te queremos, Jesús!!, claro. Era solo una forma como otra cualquiera de empezar.
Como digo al principio, pues eso, que estoy gordo. Nivel obesidad, nada de tonterías de la moda forzada esa de los fofisanos. Mi predisposición genética no es la de ser delgado. Trabajo sentado, no hago ningún ejercicio físico y además me gusta comer. Me encanta comer. Es algo que es a la vez maldición y bendición... Prácticamente todo me sabe rico. Maldición porque tiendo a comer de más, sobre todo si estoy bajo de ánimo o estresado. Bendición porque una ensalada o un plato de brócoli también me saben ricos. En serio.
He hecho regímenes para adelgazar antes. De hecho hace 3 años me quité 30 kilos. Hacía una dieta que consideraba buena. Y para adelgazar lo fue. Bueno, la dieta y de 60 a 90 minutos casi todos los días de andar a buen ritmo. En aquel entonces vivía solo y me resultaba mucho más fácil. Todo lo que había en mi nevera estaba bajo control y entrar y salir de casa daba menos pereza. Además me ayudó una enfermedad que estuvo cerca de matarme, pero eso es otra historia. El caso es que por azares del destino ya no vivo solo. No controlo todo lo que hay en la nevera. Salir de casa da más pereza, sobre todo porque estoy de vuelta en la Gran Ciudad, y para terminar la ronda de ayuditas resulta que en la oficina no hay sitio para comer y he de comer de restaurante a diario.
Así las cosas hace tiempo que tiré la toalla. Pero vuelve el buen tiempo, con lo que puedo ir al parque a comer con mis tarteras, y mis actividades extralaborables me comen ahora menos tiempo, con lo que me será más fácil moverme. El empezar a ver la posibilidad de moverme y de controlar mi comida son lo que me ha hecho plantearme de nuevo el intentar volver a un peso saludable. Bueno, y que en realidad llevo pensándolo tiempo y era ya más cuestión de decidirse que otra cosa.
Pero esta vez quiero de hacer unas cuantas cosas diferentes. Para empezar, mi propósito de perder peso tiene más que ver con la salud que otra cosa. Tengo 40 años y las analíticas empiezan a mostrar zonas de riesgo. Además fumo. Eso también tengo que trabajarlo, pero vayamos poco a poco, que el que mucho abarca, poco aprieta. Como quiero hacerlo por salud por encima de cualquier otra cosa, llevo meses, bastantes, leyendo mucho y en muchos sitios sobre nutrición, regímenes, dietas, etc etc etc. He pasado por todo tipo de blogs, sobre todo de profesionales de la nutrición o de gente muy relacionada con ell@s. Y hablo de dietistas nutricionistas, no de endocrinos.
Una de las primeras cosas que he visto respecto a mi regimen anterior es que excluí varios grupos de alimentos y no debería haberlo hecho. Controlarlos, sí. Excluirlos, no. El régimen funcionó, obviamente, y creo que no fue peligroso para mi salud, pero pudo ser mejor.
Y no era más que un apunte. Quiero perder peso. Quiero hacerlo con salud. Y un impulso me ha traido aquí. Intentaré llevar un control ya no tanto del peso como de los volúmenes. Hablaré de dietas, de recetas, de nutrición... Y de muchas cosas que se me ocurrirán. No se si será a menudo o no. Que conste que no soy médico. No soy dietista y lo que se, lo se de leer por ahí, no de estudiar. Voy a contar lo que hago y lo que creo que son muchas cosas, pero en ningún caso será una opinión profesional ni una recomendación para nadie.
Hola Mundo
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